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Para una mamá siempre lista: Primeros Auxilios

20 March 2011
No puedes evitar que tus hijos corran y salten, pero sí puedes estar preparada para alguna emergencia.

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Los niños son más vulnerables a sufrir accidentes que los adultos. Son curiosos, distraídos, instintivos y no tienen conciencia de los riesgos. Frente a esto, es importante estar siempre alerta y dispuesta ante cualquier urgencia. Todas las medidas que tomes para ayudar a alguien que sufre un accidente con el fin de aliviar dolor, ansiedad y evitar que la situación empeore antes de recibir atención médica, constituyen primeros auxilios.

Son muchas las situaciones en que pueden ser útiles: detener hemorragias, curar y vendar una herida, inmovilizar una luxación o fractura, aliviar quemaduras o picaduras de insectos e incluso reanimar en caso de obstrucción de las vías respiratorias. Pero en cualquier caso, lo más importante es mantener la calma, actuar con rapidez y tener conciencia de lo que no debes hacer. Una decisión mal tomada puede provocar complicaciones graves.

¿Qué hacer si tu hijo necesita primeros auxilios? Las técnicas son distintas dependiendo de cada caso, pero hay normas generales que puedes seguir para ayudar de manera efectiva:

No lo dejes solo en ningún momento y dale tranquilidad, pide asistencia médica y cuéntale que la ayuda viene en camino. Controla pulso y frecuencia cardíaca. Revísalo en busca de heridas y lesiones que no estén a la vista, procurando no moverlo a menos que sea necesario. En presencia de vómitos, gira la cabeza hacia un lado. Cuando exista obstrucción de las vías respiratorias, retira posibles cuerpos extraños, si aún no respira y el caso lo requiere, debes dar respiración artificial (tienes que aprender muy bien la técnica, instituciones como Cruz Roja imparten cursos de primeros auxilios). Si presenta una hemorragia, intenta detenerla presionando sobre la herida con vendas o torniquete según la gravedad. No toques las heridas con nada sucio, tampoco soples. Las heridas profundas y fracturas expuestas sólo tápalas con gasas limpias, no las laves. Cuando son heridas leves, límpialas hacia afuera, no les pongas algodón ni tela adhesiva directamente, sólo lávalas con agua. Tampoco pongas nada en el caso de quemaduras, si éstas no son graves, sólo debes poner el área afectada bajo agua fría. Cuando lo son, espera la atención médica. En caso de luxaciones, esguinces o torceduras, los vendajes no deben quedar muy ajustados ni muy sueltos, la idea es inmovilizar sin causar dolor. Finalmente, mantenlo abrigado, nunca lo mediques, ni le des alimentos o líquidos, sobre todo si está inconsciente.

Enséñales a tus hijos sobre los peligros que los rodean, guarda un botiquín en un lugar seguro pero de fácil acceso y toma el curso de primeros auxilios. Es importante como mamá que tengas estos conocimientos, porque podrían ayudarte a salvar una vida.