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Consejos para protegerte de las enfermedades del invierno

22 May 2015
¡No te descuides!
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Los meses más fríos del año llegan acompañados de una serie de patologías propias de la temporada que, pese a su prevalencia, pueden prevenirse y evitarse al tomar diversas medidas sencillas tanto en casa como en el trabajo. Seguir estos consejos te ayudará no solo a mantener un buen estado de salud, sino también a aprender más acerca de las enfermedades respiratorias del invierno.

Mantén buenos hábitos de higiene personal


La gripe y el resfrío son ocasionados por virus transmitidos desde el ambiente a nuestro organismo al tocar superficies contaminadas y cuando inhalamos los gérmenes suspendidos en el aire. Para prevenir el contagio, lava tus manos con agua y jabón, produciendo abundante espuma durante 15 a 20 segundos varias veces al día y ventila las habitaciones de tu casa al menos una vez al día. De esta forma evitarás el contacto directo con los agentes infecciosos. Asimismo, al estornudar, evita hacerlo sobre tus manos ya que al posarlas sobre distintas superficies facilitas que otras personas puedan contraer estas enfermedades. 

Bebe suficiente agua cada día


Hidratar los tejidos de tu cuerpo al consumir agua todos los días no solo ayuda a mantener el equilibrio de tu medio interno, sino que además permite aminorar síntomas como la tos y la congestión nasal.

Utiliza los medicamentos apropiados que recete tu médico


Las patologías respiratorias se caracterizan por presentar una serie de síntomas y ocasionar molestias que aquejan las vías aéreas, como la aparición de congestión, mucosidad y tos. En cada enfermedad, sin embargo, estos síntomas se presentan de manera distinta y por ello existen fármacos y compuestos químicos idóneos para tratarlos según corresponda.

En el caso de la congestión nasal, junto con beber una gran cantidad de agua, limpia tu nariz utilizando suero fisiológico y descongestionantes solo si tu médico así lo ha indicado. 

Mientras tanto, para tratar la tos debes determinar si está acompañada de flemas, en cuyo caso se favorece su expulsión al beber mucho líquido y utilizar jarabes expectorantes indicados por un especialista. Este tipo de medicamentos ayudan a eliminar la mucosidad excesiva por medio de la tos, a la vez que mucolíticos hacen menos espesa la mucosidad, facilitando así su eliminación. Los descongestionantes, en cambio, suprimen la producción de mucosidad. Por otra parte, si la tos es seca puedes tratarla con antitusivos y antisépticos bucofaríngeos o miel. 

El propóleo, en este contexto, aporta grandes beneficios y propiedades medicinales a nuestro organismo, y entre sus beneficios más destacados está su capacidad de aumentar nuestras defensas, para protegernos y combatir gripes y resfriados.

Los analgésicos reducen o alivian los dolores de cabezas y musculares. En tanto, los ungüentos e inhaladores constituyen un método auxiliar en el tratamiento de las molestias del resfrío. Aplícalos en el cuello, pecho y espalda; al respirar profundamente los inhaladores te ayudarán a descongestionar nariz, garganta y bronquios, así como a calmar la tos.

No obstante, si deseas prevenir la gripe estacional y la ABH1N1, puedes solicitar la aplicación de la vacuna antigripal, que acrecienta la respuesta inmune, evitando el riesgo de contraer estas patologías.