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Apego Paterno: Papá también hay uno solo

03 June 2012
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Es importante cultivar una relación cercana entre padres e hijos
Es muy popular aquello que dice que “Madre hay una sola”. Existe mucha preocupación por la relación temprana que se genere entre una mamá y sus hijos. Tanto en el embarazo como en los primeros meses de vida de los bebés.
Pero se nos olvida que Padre también hay uno sólo y merece la misma preocupación por fomentar y facilitar la construcción de una relación cercana con sus hijos.
 
¿Qué es el Apego Paterno?
 
El apego es la relación única que se forma entre el padre y su hijo. Esta comienza en la etapa del embarazo, con la participación del padre en el proceso de crecimiento del bebé, y llega a su punto más profundo durante el segundo mes de la vida del niño. Es una relación especial que no puede desarrollarse con cualquier otro hombre. 
El siquiatra mexicano Martín Maldonado –académico de la Universidad de Missouri y Presidente de la Kansas Association for Infant Mental Health, en entrevista con revista Paula asegura que el apego paterno “es sumamente importante que esta relación se cultive ya que le da seguridad al niño. Un buen apego le transmite la confianza de que cuando esté estresado o angustiado, el padre estará disponible para calmarlo y contenerlo. Esto lo prepara para más tarde enfrentar problemas y regular sus emociones”.
El diario El País de España publicó las conclusiones de la Convención Anual de la Sociedad Americana de Psicología. Entre ellas, destaca la que afirma que los hombres que han tenido un mayor apego paterno manejan mejor su estrés y ansiedad. Los que tuvieron relaciones paternas pobres, tendrían un 4% más de riesgo que el resto de hombres de tener mal genio.
Científicamente se ha comprobado que existe una respuesta biológica en el nuevo padre –como el aumento de la hormona oxitocina– que le hacen sentir ternura y deseos de cuidar a su hijo. Lo que lamentablemente no asegura que su comportamiento fomente el apego con su hijo.
 
¿Cuáles son las consecuencias del apego en los niños?
 
Según el citado psiquiatra, Martín Maldonado, los hijos de un padre apegado “son sensibles, muestran compasión hacia el sufrimiento de otros niños y piden a sus padres que los consuelen o ayuden. Son más sociables y tienen más alegría de vivir. Son personas más felices, se sienten seguros ante situaciones angustiantes. Saben reconocer sus emociones y las de los demás. Tienen menos dificultades para relacionarse y piden ayuda cuando la necesitan”.
Sin embargo, aquellas personas que no han tenido una relación cercana con sus padres son “demasiado “independientes”. Niegan sus emociones y tienen más dificultad para relacionarse”.
 
“Los padres que no han tenido un apego positivo con sus hijos no perciben las emociones de los niños, no se da cuenta de que tienen miedo, están tristes o aburridos. El llanto del niño le parece una molestia y sólo quiere que se calle. Es un hombre que niega las emociones del niño. Si se cae, le dice “no te dolió” o “no llores”, asegura Maldonado.